La economía argentina enfrenta un proceso de transformación que ha evidenciado una clara división entre sectores ganadores y perdedores. Mientras que las actividades relacionadas con el agro y la minería han mostrado un crecimiento del 17,4%, sectores como la industria manufacturera, el comercio y la construcción han visto una caída del 7% en su producción y empleo entre 2023 y la última medición disponible.
Este fenómeno, a menudo referido como la "peruanización" de la economía, ha generado un alarmante aumento de la informalidad laboral. En comparación con Perú, donde la tasa de informalidad supera el 50%, Argentina ha comenzado a mostrar tendencias preocupantes en sus indicadores laborales desde el inicio de la actual gestión gubernamental.
A pesar de que el Producto Bruto Interno (PBI) está en aumento, la creación de empleo formal se ha estancado, lo que recuerda situaciones similares que se observaron entre 1991 y 1994. La transformación económica actual está afectando a las fuentes de trabajo en las principales ciudades argentinas, generando un panorama incierto para el futuro laboral del país.