La reciente caída de la tasa de natalidad en Argentina ha generado preocupaciones sobre el futuro demográfico del país. De 2,4 hijos por mujer en 2014, la cifra se proyecta en 1,23 para 2024. Este fenómeno, junto con el aumento de la esperanza de vida, que pasó de 72 a 77 años en tres décadas, está reconfigurando la estructura poblacional, asemejándola a la de naciones desarrolladas de Europa.
El FMI ha resaltado el compromiso del Gobierno argentino con el equilibrio fiscal, destacando los avances en el ordenamiento macroeconómico. Sin embargo, expertos como Jorge Colina de IDESA advierten sobre la necesidad de abordar reformas tributarias y previsionales para asegurar la sostenibilidad del equilibrio fiscal.
La velocidad de estos cambios demográficos ha sorprendido a muchos, incluyendo a Rafael Rofman de CIPPEC, quien observa que la disminución en la natalidad y la prolongación de la vida pueden alterar drásticamente la disponibilidad de recursos humanos. Además, el impacto en sectores sensibles como la educación y la salud pública podría ser significativo si no se toman medidas a tiempo.