La economía argentina enfrenta un estancamiento prolongado, evidenciado por el cierre de empresas emblemáticas como Fate, que dejó a cientos de trabajadores sin empleo. Este hecho simbólico resalta no solo la pérdida de 920 puestos de trabajo directos, sino también el impacto en proveedores y distribuidores, lo que agrava la situación laboral en el país.
Tristán Rodríguez Loredo, editor de la Revista Noticias, enfatizó que el cierre de Fate no es un evento aislado, sino que refleja una problemática más profunda en el entramado empresarial argentino. Con 550.000 empresas que cuentan con empleados en relación de dependencia, de las cuales el 98% son pequeñas y medianas empresas, el crecimiento del empleo formal no ha seguido el ritmo de su importancia en la economía.
Un dato alarmante es el aumento de los monotributistas, que han pasado de aproximadamente 110.000 en 2012 a 4.700.000 en la actualidad, lo que indica una multiplicación de 28 veces. Este fenómeno pone de relieve problemas estructurales en el sistema productivo y laboral, donde estos trabajadores quedan excluidos de la representación sindical y empresarial.