En marzo, la actividad industrial en Argentina experimentó una leve mejora interanual del 0,6%, según el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL. Este cambio se produce tras una caída significativa en febrero y representa un respiro en un contexto complicado, donde el primer trimestre cerró con una contracción acumulada del 2,3%.
Los sectores vinculados a la energía y los insumos básicos destacaron por su crecimiento, siendo la refinación de petróleo la más beneficiada, con un aumento del 9,5% en el trimestre, la cifra más alta desde 2008. En contraposición, la producción automotriz sufrió un desplome del 19,3%, contribuyendo a casi el 70% de la caída total del sector industrial.
Otros sectores que enfrentan dificultades incluyen la metalmecánica, que cayó un 8,5%, y los despachos de cigarrillos, con un retroceso del 5,8%. Aunque el sector de alimentos y bebidas mostró una leve mejora del 0,8%, la disparidad en el desempeño industrial genera un panorama mixto que mezcla señales de optimismo y preocupación.