Seis estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata han sido apartados de su rol como ayudantes de cátedra, generando un clima de tensión en el inicio del año académico. La decisión ha sido interpretada por algunos sectores como una estrategia de persecución política.
El conflicto se ha intensificado entre la comunidad estudiantil, que exige respuestas sobre los motivos detrás de esta medida. Los afectados sostienen que esta situación podría tener repercusiones en su formación académica y en su futuro profesional.
Las autoridades de la universidad aún no han emitido un pronunciamiento oficial sobre el asunto, lo que ha contribuido a la incertidumbre y a la preocupación entre los estudiantes y docentes. La situación sigue siendo objeto de debate en el ámbito académico.