Un nuevo estudio de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) revela la influencia de la formalidad laboral en la mortalidad de los trabajadores en Argentina. Esta investigación, que abarca a 11,3 millones de aportantes entre 20 y 64 años, muestra que los empleados registrados tienen una tasa de mortalidad significativamente menor en comparación con aquellos que trabajan en negro.
Los datos indican que la Tasa Estandarizada de Mortalidad (TEM) para los aportantes es de 1,7 por mil, mientras que para los no aportantes asciende a 4,5 por mil. Esto implica que quienes no están registrados tienen más del doble de probabilidades de fallecer. Además, la mortalidad de los aportantes es un 47% menor que la de la población total y un 62% menor que la de los no aportantes.
La expectativa de vida también se ve afectada: las mujeres que aportan viven en promedio 13 meses más que las que no lo hacen, y en los varones la diferencia llega a 28 meses. Este estudio subraya la importancia de la formalidad en el empleo como un factor crucial para la salud y la longevidad en la población trabajadora argentina.