Desde principios de 2026, el fuego ha devastado grandes áreas de la región, afectando gravemente el entorno natural. Más de 60.000 hectáreas de bosques nativos han sido consumidas por las llamas, lo que ha generado una crisis ambiental significativa.
La situación ha obligado a evacuar a aproximadamente 3.000 personas de sus hogares, quienes se ven obligados a abandonar sus propiedades para garantizar su seguridad. La magnitud de este desastre subraya la urgencia de implementar medidas efectivas para combatir los incendios y proteger a las comunidades afectadas.