La relación entre Axel Kicillof y Julio Alak ha sufrido un quiebre significativo tras la propuesta de Cristina Kirchner de que Alak lidere el PJ bonaerense. Este cambio ha generado tensiones en el ámbito político de La Plata, donde ambos habían mantenido una cercanía desde 2019, crucial para recuperar la ciudad del dominio del PRO.
Kicillof, al enterarse de la maniobra, se sintió traicionado al percibir que Alak había trabajado en favor de su propia candidatura sin consultarlo. El gobernador mostró su descontento al enviar a dos de sus principales colaboradores a comunicar a Alak su falta de apoyo a su aspiración, resultando en una conversación tensa que cortó la comunicación entre ambos.
Este distanciamiento se produce en un contexto donde el fortalecimiento del peronismo en la capital provincial es vital, y Alak había sido un actor fundamental para consolidar esa fuerza. Sin embargo, la relación se ha deteriorado notablemente en los últimos meses, lo que podría impactar en el futuro político de la región.