La decisión del Gobierno de Neuquén de despedir a Rodolfo Kaiser, ex presidente del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU), marca un nuevo paso en la política de "tolerancia cero" contra irregularidades en la administración pública. Este anuncio se realizó durante el fin de semana, en el contexto de una estrategia de saneamiento impulsada por el gobernador Rolando Figueroa.
Kaiser, quien ha sido una figura prominente en la política neuquina, ha estado involucrado en varias controversias. En 2018, el Tribunal de Cuentas lo condenó a reintegrar más de 11 millones de pesos por justificar gastos de manera inadecuada. Figueroa lo señaló durante un acto, argumentando que el exfuncionario no solo percibía un salario sin cumplir con sus funciones, sino que también intentaba jubilarse con privilegios.
Esta medida se enmarca en un esfuerzo más amplio del gobernador por erradicar prácticas consideradas corruptas en la administración provincial, incluyendo el uso de recursos estatales para beneficios personales. Figueroa destacó que su gestión busca terminar con las jubilaciones especiales y reducir el gasto político, utilizando el caso de Kaiser como un ejemplo de los cambios necesarios en el Estado.