El reciente proceso legislativo ha generado controversia en el ámbito político argentino, especialmente tras la aprobación del primer presupuesto bajo la administración de Milei. A pesar de la holgura en la votación del Senado, donde se registraron 46 votos a favor y 25 en contra, las dificultades del oficialismo en la Cámara de Diputados revelan tensiones internas significativas.
En Diputados, la falta de quorum y la incapacidad para gestionar alianzas han contrastado con la mayor previsibilidad observada en el Senado. Esto ha evidenciado divisiones tácticas entre los miembros del oficialismo, quienes aún no logran definir una estrategia clara frente a un contexto desafiante. La situación se complica al intentar incluir en el presupuesto la derogación de leyes previamente sancionadas, lo que fue considerado un exceso de confianza y una falta de conexión con la realidad política actual.
La diferencia en el manejo legislativo entre ambas cámaras destaca la necesidad de una reflexión interna dentro del oficialismo, que debe balancear su enfoque pragmático con la urgencia de avanzar en sus objetivos sin caer en errores del pasado.