La situación en Ensenada y Berisso refleja un creciente malestar entre los trabajadores ante la disparidad económica. Mientras el intendente Mario Secco, del Frente de Todos, percibe un salario de medio millón de pesos, los empleados municipales, muchos con contratos precarios, ganan 14 veces menos. Secco ha acumulado un patrimonio considerable, incluyendo cinco casas y varios terrenos, contrastando con la realidad de los ciudadanos que enfrentan condiciones de vida difíciles.
La respuesta gubernamental a las demandas de vivienda ha sido criticada, ya que la policía bonaerense ha sido utilizada para desalojar a vecinos en situaciones vulnerables en Guernica y el barrio El Carmen. Este uso de la fuerza se suma a un clima de descontento generalizado, especialmente entre aquellos que trabajaron en la primera línea durante la pandemia sin las debidas protecciones, mientras que líderes políticos celebraban en privado.
Los trabajadores que apoyaron al gobierno con la esperanza de un cambio se sienten traicionados por los privilegios de los políticos. Las políticas implementadas durante la crisis sanitaria, como el decreto anti despidos, han sido consideradas insuficientes, y la pobreza infantil en la provincia de Buenos Aires sigue en aumento, dejando a muchos niños fuera del sistema educativo.