La falta de claridad en el contenido del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán ha generado incertidumbre entre diversos sectores políticos. A medida que se difunden rumores sobre los términos del acuerdo, la preocupación aumenta entre los críticos, especialmente los halcones republicanos y los demócratas. Se mencionan filtraciones que sugieren que el acuerdo no incluiría compromisos firmes y objetivos claros, lo que podría debilitar la posición de la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump, quien considera el acuerdo como un avance significativo, se defendió durante la cumbre del G7 en Francia, manifestando su disposición a compartir los detalles del mismo. Por su parte, el vicepresidente J.D. Vance ha atribuido la demora en la publicación del memorando a complicaciones diplomáticas en el contexto musulmán y árabe, insistiendo en que cualquier beneficio económico para Irán dependería del cumplimiento de los compromisos establecidos en el documento.
Además, ha surgido una controversia en torno a un supuesto fondo de reconstrucción de 300,000 millones de dólares para Irán, lo que ha llevado a la administración a aclarar que no se utilizarían fondos estadounidenses y que cualquier beneficio dependería de la cooperación de Irán con las exigencias de Washington. Estas declaraciones han suscitado acusaciones de hipocresía, considerando las afirmaciones pasadas de Trump sobre los activos iraníes.