En un contexto internacional marcado por la inestabilidad, la falta de respeto hacia el derecho internacional y los tratados multilaterales genera riesgos significativos. La guerra en Ucrania representa un caso claro, donde la Federación Rusa ha invadido a un país soberano, lo cual ha sido repudiado por gran parte de la comunidad internacional.
A pesar del apoyo inicial de Estados Unidos y Europa hacia Ucrania, el cambio en la política exterior durante la presidencia de Donald Trump introdujo preocupaciones sobre la ambigüedad en el compromiso con el orden internacional. Las promesas simplificadoras de resolver el conflicto rápidamente contrastan con la dura realidad, donde la población civil sigue sufriendo las consecuencias de la guerra.
Este tipo de comportamientos envían un mensaje peligroso a nivel global, sugiriendo que el uso de la fuerza puede prevalecer sobre las leyes internacionales. La falta de un liderazgo claro y la posibilidad de intervenir militarmente en otros países bajo pretextos vagos erosionan la credibilidad de las instituciones internacionales, fundamentales para prevenir conflictos.