El reciente cambio de gobierno en Venezuela tras la intervención de Estados Unidos ha generado un fuerte impacto en el mercado petrolero. El presidente Trump justificó la acción mencionando las reservas de petróleo del país sudamericano como un factor clave. Este acto ha reavivado la historia de la relación entre Venezuela y las petroleras estadounidenses, que se remonta a la nacionalización de la industria en 1975 con la creación de PDVSA.
Durante la década de 1990, Venezuela llegó a producir 3,5 millones de barriles por día, atrayendo inversiones extranjeras. Sin embargo, las expropiaciones realizadas por Hugo Chávez en 2007, que afectaron a empresas como Exxon y ConocoPhilips, llevaron a una serie de conflictos legales que costaron al país miles de millones de dólares.
A pesar de la situación actual, el crudo Brent ha mostrado estabilidad, cerrando a US$ 60,45 antes de la encarcelación de Maduro en Nueva York. Con la apertura del mercado, el precio del petróleo subió a US$ 60,75, lo que indica que la estructura global de la industria petrolera se ha fortalecido, reduciendo la importancia estratégica de Venezuela en el contexto actual.