Una ola de calor extremo ha comenzado a afectar a más de la mitad de la población de Francia, con temperaturas que podrían alcanzar los 41 grados. Este fenómeno climático ha llevado a la modificación de horarios en al menos 783 colegios, algunos de los cuales han optado por cerrar sus puertas ante la situación crítica.
La alerta naranja, vigente desde el viernes y que se espera prolongar, incluye diversas regiones desde las Ardenas hasta el Alto Garona. Se pronostican temperaturas elevadas para el fin de semana, con picos de 38 °C en localidades como Pithiviers y Loiret, y 37 °C en París.
Municipios han comenzado a cancelar eventos como la Fiesta de la Música, prevista para el domingo, donde se celebran conciertos en diversas ciudades del país. La situación ha llevado a Emmanuel Macron a instar a la población a extremar las precauciones ante el intenso calor.