La oposición agrícola en Francia se manifiesta con fuerza contra el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, argumentando que podría perjudicar gravemente a sectores clave de su economía. Desde el 9 de enero, cuando se realizó la votación entre los Veintisiete, el Gobierno francés ha expresado su desacuerdo, considerándolo un pacto obsoleto que ofrece beneficios económicos limitados a expensas de la soberanía alimentaria del país.
Las autoridades francesas han intentado establecer una minoría de bloqueo en la UE, pero este esfuerzo se desmoronó cuando Italia decidió apoyar el acuerdo. En este contexto, se han propuesto cláusulas de salvaguarda que permitirían reestablecer aranceles si las importaciones de Mercosur desestabilizan el mercado. A pesar de los "avances incontestables" mencionados por el presidente Emmanuel Macron, estos aún son considerados insuficientes por su gobierno.
Los sindicatos agrícolas, que han organizado protestas masivas, se oponen firmemente al pacto debido a los riesgos que representa para la remolacha de azúcar, el pollo y especialmente la carne de vacuno. Estas movilizaciones han incluido tractoradas y bloqueos de carreteras y puertos estratégicos, evidenciando el amplio rechazo entre los productores locales.