La provincia de Buenos Aires experimentó en enero una significativa reducción en sus ingresos, alcanzando los $82.000 millones. Este descenso se atribuye a la caída de los recursos federales, un fenómeno que ha afectado directamente las finanzas provinciales.
El retroceso en el consumo ha tenido un impacto notable en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado, lo que ha llevado a las autoridades a evaluar medidas para mitigar este efecto. La situación genera preocupación entre los funcionarios locales, quienes deberán buscar soluciones para estabilizar el flujo de ingresos en el futuro.