A pesar de los avances en Wall Street, donde los inversores están comprando bonos argentinos, la situación interna es preocupante. La desconfianza hacia el sistema financiero ha llevado a que aproximadamente US$ 170.000 millones se encuentren fuera del sistema bancario en Argentina, según un informe de Bloomberg. Este dinero, que podría reactivar la economía, permanece en efectivo debido a la histórica pérdida de confianza en los gobiernos y en la moneda nacional.
La crisis financiera de 2001, marcada por el famoso «corralito», ha dejado cicatrices profundas entre los ahorristas. La depreciación del peso y los constantes picos inflacionarios han llevado a muchos a refugiarse en el dólar, considerándolo la única opción segura. Alejandro Lamas, un vendedor de autos usados, y Marcelo Capobianco, un comerciante del conurbano, expresan la frustración de los argentinos al señalar que no hay incentivos para ahorrar en pesos.
En este contexto, la administración del presidente Javier Milei ha iniciado un programa de incentivos fiscales, denominado «Inocencia Fiscal», con la esperanza de que los ciudadanos reconsideren su relación con el sistema bancario y reintegren sus ahorros. Sin embargo, convencer a la población de que confíen nuevamente en los bancos será un desafío significativo.