La creciente demanda de energía a nivel mundial está generando oportunidades económicas y desafíos para Argentina, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA). Se estima que el consumo de los centros de datos alcanzará niveles que podrían equipararse al consumo energético de más de 2 millones de hogares en un año, lo que plantea importantes retos regulatorios y ambientales.
El avance constante de la IA, considerada como la "cuarta revolución" industrial, está impulsando un aumento en el uso de energía. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), para el año 2030, el consumo de energía de los centros de datos a nivel global superará al de Japón, alcanzando aproximadamente 945 teravatios/hora. Este fenómeno está acompañado de un gran interés inversor, con grandes empresas tecnológicas proyectando gastos de capital que podrían superar los 400.000 millones de dólares.
Un ejemplo significativo es el consumo de energía del entrenamiento del modelo GPT-3, que requirió 1.287 megawatt hora, lo que equivale al consumo mensual de 120 hogares estadounidenses. Además, para su refrigeración, se necesitarían grandes cantidades de agua, con un requerimiento de 2,5 millones de litros por cada megawatt instalado. Un proyecto en la Patagonia entre Open AI y Sur Energy contempla la construcción de un centro de procesamiento que demandará más de 1.200 millones de litros de agua para su funcionamiento.