La economía argentina inicia 2026 con un enfoque renovado en la **acumulación de reservas**, buscando establecer un marco más predecible para el manejo del **dólar**. Con los pagos de deuda del 9 de enero asegurados, el Gobierno se prepara para moderar la volatilidad cambiaria y evitar desórdenes en un contexto de alta demanda de divisas. Este cambio de régimen se da en un momento crítico, tras un cierre de 2025 marcado por tensiones en el mercado cambiario.
El **Banco Central** (BCRA) enfrentó durante 2025 la escasez de dólares, lo que limitó su capacidad de acción y mantuvo la presión sobre el tipo de cambio. A partir de enero, se implementará un nuevo sistema donde las bandas de flotación del dólar se ajustarán automáticamente en función de la inflación, buscando una mayor transparencia y previsibilidad en el mercado. Este enfoque tiene como objetivo facilitar la compra de divisas y reducir intervenciones defensivas.
La estrategia del Gobierno se centra en lograr un superávit fiscal y una emisión controlada, buscando que la estabilidad cambiaria no dependa de medidas puntuales. La atención del mercado se desplazará hacia el verdadero desafío de la **macroeconomía argentina** en 2026, que es asegurar una acumulación sostenida de reservas en lugar de un acceso inmediato a los mercados internacionales.