El reciente acuerdo de comercio recíproco y de inversiones entre Argentina y Estados Unidos (ARTI) ha generado preocupación por su impacto en la soberanía nacional. Este pacto, firmado en un contexto de debilidad política y económica, se presenta como una contraprestación por el apoyo que la administración de Javier Milei ha recibido de Washington, especialmente en el marco de las elecciones intermedias.
El ARTI establece 113 compromisos directos para Argentina, mientras que las obligaciones estadounidenses son solo siete. Este desequilibrio se evidencia en la redacción del acuerdo, donde se repite la frase “Argentina deberá”, lo que sugiere una renuncia a instrumentos clave de política pública y regulación sin beneficios equivalentes a cambio.
Además, Argentina se compromete a eliminar o flexibilizar licencias de importación y a aceptar estándares técnicos estadounidenses, lo que podría afectar la regulación local. La comunidad de El Destape ha destacado la importancia de analizar estos aspectos, enfatizando la necesidad de una discusión más profunda sobre el contenido y las implicancias del acuerdo.