En febrero se reanudarán las revisiones de las metas fiscales y de reservas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras varios meses de inactividad. La posibilidad de un desembolso de aproximadamente US$ 1.000 millones estará en discusión. Este regreso del FMI se produce luego de que, en abril, se anunciara un nuevo acuerdo de Extended Fund Facility por US$ 20.000 millones, que respaldó la apertura del cepo cambiario y el inicio de un esquema de flotación entre bandas.
Desde la implementación de este acuerdo, se han transferido US$ 12.000 millones en una primera fase y US$ 2.000 millones adicionales tras un examen en agosto. Sin embargo, la atención se desvió hacia el Tesoro de los Estados Unidos, quien asumió un rol más importante en el contexto de tensiones cambiarias, ofreciendo un swap de monedas para estabilizar el mercado. Este intercambio se utilizó posteriormente para cumplir con vencimientos del FMI.
A pesar de los desafíos, el Gobierno argentino logró cumplir con una de las metas del FMI para el 2025, alcanzando un superávit primario que superó las expectativas. Un informe de la consultora Vectorial destacó que esta disciplina fiscal fue posible gracias a ajustes que limitaron la inversión pública y el gasto social.