La reciente clasificación de la Selección Argentina para el Mundial reaviva el optimismo entre los argentinos, influyendo positivamente en el consumo y el clima social. Aunque los eventos deportivos no alteran directamente variables económicas como la inflación o el dólar, sí generan un impacto significativo en las expectativas de la población.
Estudios indican que el estado de ánimo colectivo afecta las decisiones de compra. En épocas de optimismo, las familias tienden a realizar más compras, salir a comer y participar en actividades recreativas. Cada vez que la Selección juega, se observa un aumento en las ventas de bares, supermercados y comercios locales, así como en la demanda de productos relacionados con el torneo.
El fenómeno del "efecto Mundial" ya se experimentó durante el Mundial de Qatar 2022, cuando el país, a pesar de enfrentar desafíos económicos, vivió semanas de celebraciones que atenuaron la percepción de incertidumbre. Este ambiente de alegría contribuye a fomentar el sentido de pertenencia y puede influir en las decisiones cotidianas de los ciudadanos.