La caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos marca un avance significativo para la economía argentina, que hace tiempo lidiaba con cifras superiores a los 2.000 puntos. Esta mejora abre la posibilidad de que Argentina pueda acceder a financiamiento en los mercados internacionales con características más cercanas a una economía "normal".
El presidente Javier Milei ha sido parte fundamental de este cambio, que se ha visto favorecido por políticas de ajuste fiscal que han permitido generar un superávit. Expertos como Eric Ritondale, economista de Puente, señalan que esta tendencia refleja una mayor confianza de los inversores en la estabilidad del país y en la recomposición de reservas.
A pesar de la euforia, algunos economistas advierten que no se trata de un milagro, sino de lógica económica. Fondos de inversión, como T. Rowe Price y AllianceBernstein, están comenzando a apostar por la deuda argentina, anticipando un mejor desempeño en el contexto de mercados emergentes.