Una multitud de argentinos se congregó frente a la nueva tienda de Decathlon en Buenos Aires, donde muchos pasaron la noche acampando para ser los primeros en ingresar. La fila se extendía a lo largo de seis manzanas, compuesta por personas ansiosas por acceder a productos deportivos de gama media, tras la apertura de la primera sucursal en el país.
Este evento se produjo en el contexto de las recientes políticas de liberalización comercial implementadas por el presidente Javier Milei, que han facilitado la importación de bienes extranjeros. Durante años, los altos aranceles habían limitado el acceso de los argentinos a productos internacionales, lo que ha generado un gran entusiasmo por la llegada de esta tienda.
Sin embargo, la apertura de Decathlon también ha tenido un impacto negativo en los productores locales, quienes han visto caer sus ventas y han enfrentado el cierre de muchos negocios. La llegada de este gigante francés representa un nuevo capítulo en el comercio argentino, donde la competencia internacional podría transformar el panorama del consumo.