La historia de José Alfredo Martínez de Hoz, quien asumió como ministro de Economía el 2 de abril de 1976, se encuentra marcada por su controversial gestión durante el último gobierno militar en Argentina. Su nombramiento fue sorprendente, ya que recibió la llamada de la cúpula militar mientras se encontraba de safari en Kenia. En su discurso inaugural, abordó temas cruciales como la inflación, la política industrial y la necesidad de desregular el mercado.
La inflación era un problema histórico, que se había intensificado tras el Rodrigazo, y Martínez de Hoz presentó un alarmante dato: la inflación mayorista mensual previa a su asunción se anualizaba en un 17.000%. Para combatir esto, su estrategia incluía la reducción del déficit fiscal mediante el recorte de gastos, la eliminación del déficit en empresas públicas y la disminución de las transferencias a las provincias.
Las medidas iniciales de su gestión incluyeron la eliminación de controles cambiarios y la devaluación del tipo de cambio oficial, lo que llevó a un aumento de tarifas de servicios públicos y un congelamiento salarial. Estas decisiones resultaron en una caída significativa del salario real y un deterioro en la distribución del ingreso, marcando un periodo crítico en la economía argentina.