Argentina logró en 2025 una inflación anual del 30%, la más baja desde 2017, y un crecimiento del PBI proyectado del 4,3% tras dos años de contracción. Este avance se produce bajo el programa económico implementado por el Gobierno del presidente Javier Milei, quien asumió en un contexto crítico en diciembre de 2023, tras la gestión de Alberto Fernández.
El enfoque del actual Gobierno se centró en el equilibrio fiscal como pilar principal, a diferencia del déficit crónico de administraciones previas. A través de recortes en subsidios y obras públicas, se logró un superávit primario del 1,6% del PBI, cumpliendo con los objetivos establecidos por el Fondo Monetario Internacional por segundo año consecutivo. Sin embargo, las reservas del Banco Central permanecieron cerca de cero, lo que generó tensiones en el mercado cambiario.
En febrero, el Gobierno moderó la devaluación del tipo de cambio oficial, lo que provocó una crisis de confianza en marzo, con pérdidas de más de 1.000 millones de dólares en reservas en una semana. Para enfrentar esta situación, en abril se implementó una liberalización parcial del mercado de cambios, que permitió mayores libertades para personas físicas, aunque se mantuvieron restricciones para las empresas.