La economía argentina ha mostrado una notable resiliencia ante los recientes shocks externos, destacando su capacidad para resistir el impacto de la guerra en Medio Oriente. Según la portavoz del FMI, Julie Kozack, el país ahora es un exportador neto de energía, lo que contrasta con su situación de 2022, cuando era importador. Este cambio ha permitido a Argentina generar un superávit de aproximadamente US$8000 millones en petróleo y gas a mediano plazo.
Kozack también elogió las reformas laborales y mencionó los esfuerzos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para acumular reservas, destacando la compra de alrededor de US$3500 millones en reservas desde el inicio del año. En su análisis sobre el impacto global del conflicto, advirtió que un aumento del 10% en el precio del petróleo podría resultar en un incremento de 40 puntos básicos en la inflación mundial y una reducción en el crecimiento global.
Finalmente, la vocera del FMI comentó sobre la volatilidad de los mercados internacionales, que han experimentado caídas en los rendimientos de bonos y un fortalecimiento del dólar. Las conversaciones sobre la segunda revisión del programa continúan, y el organismo se compromete a mantener informada a la comunidad sobre los avances.