Durante el mes de mayo, la economía argentina evidenció una mejora en varios indicadores financieros. El Banco Central acumuló compras por USD 2.600 millones y las reservas netas alcanzaron aproximadamente USD 4.800 millones, mientras que el Riesgo País bajó de los 500 puntos básicos. Estos cambios son significativos en un contexto donde la escasez de divisas ha sido un desafío constante.
La recalificación crediticia realizada por Fitch a B- también contribuyó a una percepción más positiva entre los inversores. Sin embargo, la sostenibilidad de esta mejora es incierta, ya que gran parte de la acumulación de divisas depende de factores transitorios como la liquidación estacional de la cosecha y la emisión de Obligaciones Negociables.
El segundo semestre se presenta como un verdadero desafío, dado que la intensificación de esos ingresos podría disminuir. Además, el entorno internacional, marcado por altas tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y la volatilidad del petróleo, complica aún más la situación. A pesar de un rebote mensual del 3,5% en el EMAE, la recuperación local muestra una dinámica desigual que requiere atención y acciones concretas.