El descubrimiento de la reserva de Vaca Muerta, rica en gas y petróleo, plantea importantes desafíos para Argentina, además de sus oportunidades. Este fenómeno podría transformar la balanza energética del país y mejorar la cuenta corriente, pasando de una pérdida de 4.400 millones de dólares en 2022 a un proyectado superávit de 30.000 millones de dólares para 2030, según estimaciones de la industria.
Sin embargo, expertos advierten sobre el riesgo de caer en la enfermedad holandesa, un fenómeno que afecta a países con abundantes recursos naturales. En los años sesenta, tras el descubrimiento de grandes yacimientos de gas en Holanda, el país experimentó un crecimiento inicial, pero posteriormente enfrentó cierres de fábricas y un aumento en el desempleo debido a la apreciación del dólar y la dificultad de competir con productos importados.
La situación en Argentina podría replicar este escenario, donde el crecimiento de las exportaciones de energía puede llevar a una disminución en la competitividad de otros sectores. Esto generaría desordenes estructurales que afectarían la economía a corto y largo plazo, dejando en una situación vulnerable a las industrias locales.