La economía de Mendoza enfrenta un estancamiento significativo, según el último informe del IERAL Regional Cuyo, elaborado por los economistas Gustavo Reyes y Jorge Day. Este análisis señala que el crecimiento limitado de los últimos quince años en Argentina ha impactado más que las debilidades de los sectores tradicionales de la provincia, como el petróleo y la vitivinicultura, que están enfrentando desafíos globales. La minería se presenta como una posible alternativa, aunque su desarrollo requiere de un tiempo considerable.
La estructura económica mendocina se compone de tres bloques: los bienes, que incluyen industria y agro, representan el 36% de la actividad; los servicios, que constituyen el 58%; y un 6% que abarca construcción y servicios básicos. El informe destaca que la creación de empleo en el sector de bienes tiene un efecto multiplicador en el sector servicios, donde por cada nuevo puesto en producción surgen, en promedio, dos más en servicios.
Además, se identifican tres tendencias adversas que afectan el desempeño económico. A nivel global, el aumento de ingresos está generando un mayor peso de los servicios en el consumo. A nivel nacional, los altos costos en dólares complican la producción local. A nivel provincial, el consumo de vino está disminuyendo, mientras que el petróleo sigue perdiendo relevancia, y la minería aún no logra compensar estas pérdidas. Estas dinámicas tienen un impacto profundo en la economía de Mendoza.