La caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podría tener un impacto significativo en el mercado energético global. Con el país caribeño, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo, en proceso de reordenamiento, se espera un posible aumento en la oferta de crudo, lo que podría influir en los precios internacionales y en la economía de Argentina.
Actualmente, Venezuela produce aproximadamente 965.000 barriles diarios, una cifra muy por debajo de los más de 3 millones alcanzados en los años 2000. Según analistas, la recuperación de la producción podría alterar el equilibrio del mercado, afectando tanto las exportaciones de petróleo liviano de Vaca Muerta como el crudo pesado de Chubut.
Los expertos advierten que, si la producción venezolana se normaliza, podría haber una reducción en los precios de los combustibles en Argentina, dependiendo de la política de YPF. Sin embargo, esto también conlleva riesgos para las inversiones en el sector energético argentino, ya que el precio del barril podría ubicarse entre 55 y 60 dólares para 2026, lo que afectaría los márgenes de rentabilidad en Vaca Muerta.