La inflación en enero alcanzó un 2,9%, según el informe del Indec, marcando un aumento respecto al 2,8% de diciembre. Este incremento es el más elevado desde marzo del año pasado, cuando se registró un 3,7%. El índice de precios al consumidor (IPC) presenta un aumento interanual de 32,4%, lo que refleja que la economía aún no logra mantenerse por debajo del 2% mensual, un objetivo clave para el Gobierno en el proceso de desinflación.
Los analistas destacan que el aumento de enero no responde a una aceleración generalizada de la economía, sino a factores puntuales, especialmente en alimentos y servicios durante la temporada de verano. Los precios de alimentos y bebidas subieron un 4,7%, impulsados por el aumento en verduras y carne. Además, los precios en restaurantes y hoteles crecieron 4,1%, mientras que los costos de vivienda, agua, electricidad y gas aumentaron un 3%.
Por otro lado, la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, fue de 2,6%, lo que indica una desaceleración respecto a diciembre. Este comportamiento sugiere que la presión inflacionaria estructural no se intensificó en enero, aunque los componentes más volátiles, como los precios estacionales y regulados, contribuyeron al aumento del índice general.