El Gobierno argentino se encuentra evaluando las posibles repercusiones económicas de la guerra contra Irán. El ministro de Economía, Luis Caputo, había advertido sobre un posible "shock externo fuerte", aunque posteriormente intentó matizar sus declaraciones en un evento en Córdoba. En su intervención, insistió en que "el mejor escudo es tener la macroeconomía ordenada".
A pesar de las alarmas, una fuente cercana a la Casa Rosada contradijo la visión de Caputo, afirmando que no necesariamente se enfrentará a un impacto negativo y que el aumento en el precio del barril podría ser beneficioso. Este análisis sugiere que la situación dependerá del comportamiento de los commodities y no de la guerra en sí.
El debate interno refleja la incertidumbre sobre el impacto de este conflicto en la inflación y los precios en Argentina. Desde el Gobierno se señala que un aumento en ciertos precios no necesariamente implica inflación, sino que podría estar relacionado con la cantidad de pesos emitidos en la economía.