La economía de Argentina ha experimentado un cambio significativo, cerrando el año 2025 con un superávit fiscal del 1,4% del PIB. Este superávit se transformó en un superávit financiero del 0,2% tras el pago de intereses de la deuda pública, según el Ministerio de Economía. La situación marca el fin de quince años de déficits constantes y brinda un nuevo marco económico en el país.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) respalda las proyecciones del Gobierno argentino, previniendo un crecimiento robusto del PIB del 4% y una inflación en descenso. Con una economía que comienza a estabilizarse, el Gobierno planea devolver recursos a ciudadanos y empresas, priorizando la reducción de impuestos y la flexibilización del mercado laboral.
A pesar de la fragilidad existente, se espera que el equilibrio fiscal se mantenga automáticamente, lo que permitirá al presidente Javier Milei concentrarse en reformas que fomenten el crecimiento económico. Las nuevas políticas apuntan a reducir la regulación y liberalizar mercados, especialmente en el ámbito laboral.