La economía argentina se encuentra en un proceso de transformación que redefine las dinámicas productivas en diversas regiones. Un análisis reciente de Jorge Day, economista de la Fundación Mediterránea, señala que el país avanza hacia una “normalización” macroeconómica, caracterizada por una desaceleración de la inflación y una incipiente apertura económica. Sin embargo, este nuevo contexto presenta desafíos significativos para distintos sectores.
Las industrias que crecieron bajo esquemas de protección enfrentan complicaciones debido a la mayor apertura económica y un tipo de cambio apreciado, afectando especialmente a la industria manufacturera en provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. A pesar de esto, el agro pampeano se destaca como un amortiguador, gracias a su competitividad internacional. Por otro lado, la minería se perfila como un motor de crecimiento, impulsada por la demanda global vinculada a la transición energética, beneficiando a provincias como Jujuy y Salta.
El informe también resalta la importancia de la integración con economías locales y la generación de encadenamientos productivos para enfrentar los retos actuales, mientras que el sector hidrocarburífero, especialmente en Vaca Muerta, continúa mostrando un crecimiento sostenido a pesar de los precios internacionales moderados.