La actividad metalúrgica en Argentina enfrenta una crisis severa, con indicadores de producción que alcanzan niveles alarmantes. La planta de Enerbom, ubicada en Escobar, opera a menos de la mitad de su capacidad debido a la escasa demanda de válvulas para la industria del petróleo, a pesar del crecimiento en Vaca Muerta. Alejo Bendersky, director de Enerbom, advirtió que llevan casi veinte meses sin ventas de este componente crítico, lo que ha llevado a la empresa a una situación crítica sin precedentes.
El sector metalúrgico cerró el año 2025 con una contracción del 0,9%, sumándose a un desplome del 12,1% en 2024, según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). A finales de diciembre, la caída interanual fue del 7,1%, evidenciando que el nivel de actividad se encuentra casi 20% por debajo de lo registrado a mediados de 2023. La falta de señales de recuperación genera preocupación entre los fabricantes.
Pablo Rufino, presidente de la Cámara de Fabricantes de Máquinas y Equipos para la Industria (CAFMEI), criticó al Gobierno por no cumplir promesas de reducción de impuestos y alertó sobre la competencia desleal con productos importados de menor calidad, especialmente de China e India. Sin cambios en la política industrial, la permanencia de varias empresas en el sector está en riesgo.