El reciente secuestro de Nicolás Maduro ha desencadenado una serie de reacciones dentro del gobierno argentino. Pablo Quirno, canciller argentino, propuso que Edmundo Gonzáez Urrutia asumiera la presidencia de Venezuela, sugiriendo que el nuevo gobierno debería seguir el liderazgo de María Corina Machado, laureada con el Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, este anuncio fue rápidamente desautorizado por Donald Trump, quien descalificó a Machado y no mencionó a Gonzáez Urrutia durante una reciente negociación con el chavismo. La administración estadounidense optó por favorecer a Delcy Rodríguez, la actual vicepresidenta, lo que dejó al gobierno argentino desorientado respecto a la línea de acción de Estados Unidos.
La situación se complicó aún más cuando se reveló que la comitiva del presidente Javier Milei gastó una considerable suma de 163 mil dólares en combustible para asistir a la ceremonia del Nobel, donde no pudo capturar la imagen esperada con Machado, quien llegó tarde. Este giro en las negociaciones ha dejado al gobierno argentino en una posición complicada, especialmente al renunciar a la promoción de Gonzáez Urrutia tras la crítica de Trump.