La última encuesta de la consultora QSoci revela que el 44% del electorado en Argentina está dispuesto a votar a un candidato que no le convence, con tal de derrotar a su adversario más rechazado. Este fenómeno, conocido como voto negativo, se ha vuelto crucial para comprender el panorama político actual, especialmente dentro del oficialismo, donde el porcentaje se eleva al 57% entre los votantes de Javier Milei.
En contraste, en el espacio del PJ-Kirchnerismo, el voto motivado por el rechazo se encuentra en un 37%, mientras que entre los independientes asciende al 41%. Estos datos indican que una parte significativa de la base electoral del gobierno se articula en torno a la impugnación de sus opositores.
El sentimiento antikirchnerista se presenta como un activo electoral de bajo costo, lo que ha permitido a La Libertad Avanza posicionarse estratégicamente. Un 41% del electorado considera que un regreso del peronismo al poder significaría un retroceso para el país, especialmente en el segmento independiente, donde la adhesión a esta idea alcanza el 43%.