La relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof se encuentra en un estado crítico, con un vínculo prácticamente nulo y sin perspectivas de diálogo. Desde su última conversación, tras las elecciones legislativas del año pasado, la situación ha empeorado significativamente, siendo comparada por algunos como una "pelea dura de familia". Testigos de su intercambio aseguran que la ex presidenta dejó entrever su descontento con Kicillof, sugiriendo que su futuro político está en entredicho.
La tensión ha sido alimentada por figuras cercanas a ambos, como Facundo Tignanelli, quien comparó a Kicillof con un personaje histórico en una reciente entrevista. Asimismo, la legisladora Berenice Yáñez también ha expresado críticas hacia la ex presidenta, lo que refleja la creciente animosidad entre las facciones del peronismo. Aunque la disputa interna es notable, algunos miembros del partido reconocen que esta división podría estar sirviendo como un velo para problemas más profundos dentro del espacio político.
La falta de una agenda clara se ha convertido en un tema de preocupación, con algunos legisladores manifestando que el peronismo necesita una revisión profunda de sus postulados y propuestas. La reciente victoria de Javier Milei en las elecciones ha puesto de manifiesto la necesidad de una reflexión sobre la dirección política del partido, que parece no estar a la altura de los tiempos actuales.