El 16 de enero de 2006, Ellen Johnson-Sirleaf se convirtió en la primera mujer elegida para liderar un Estado en África, asumiendo la presidencia de Liberia tras obtener el 59,4 % de los votos en la segunda vuelta electoral de noviembre de 2005. A pesar de este avance histórico, el legado de su gestión ha generado controversia y las mujeres en el continente enfrentan aún grandes desafíos para alcanzar posiciones de poder.
Durante su mandato, Johnson-Sirleaf fue reconocida internacionalmente por su labor en la paz y la economía, logrando el Premio Nobel de la Paz en 2011 por su defensa de los derechos de las mujeres. Sin embargo, su administración también estuvo marcada por acusaciones de corrupción y nepotismo, con varios familiares ocupando cargos en el gobierno y avances limitados en los derechos de las mujeres.
A pesar de recibir asistencia técnica internacional y beneficios como la condonación de cerca de 5.000 millones de dólares en deuda, las condiciones de vida en Liberia no mejoraron de manera significativa. El país continúa siendo uno de los más pobres del mundo, con una persistente disfuncionalidad institucional en la gestión de las finanzas públicas, según el investigador Sampson Kwarkye.