La reciente aprobación de la reforma laboral en el Senado marca un momento crucial para el Gobierno nacional, logrando una media sanción tras una intensa sesión. La votación finalizó con 42 votos a favor y 30 en contra, sin abstenciones, lo que refleja un debate polarizado entre quienes apoyan la modernización del sistema laboral y quienes se oponen, considerando que esto implica un retroceso en derechos laborales.
La reforma ahora se dirige a la Cámara de Diputados, y se espera que continúen las negociaciones. Entre los cambios más relevantes, se decidió mantener los aportes sindicales obligatorios, aunque con ciertas limitaciones. Los gremios podrán seguir cobrando aportes solidarios con un tope del 2%, y las cámaras empresarias con un límite del 0,5%, lo que fue visto como un gesto hacia ellos para asegurar su sostenibilidad financiera.
La sesión contó con la presencia de figuras destacadas como el ministro del Interior, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes estuvieron en contacto con legisladores para monitorear el desenlace de la votación. Esta aprobación representa una de las victorias más significativas del Gobierno en el inicio del año, consolidando su estrategia de avanzar con reformas mediante acuerdos con sectores dialoguistas.