El debate sobre la política y su influencia en la sociedad contemporánea ha resurgido con fuerza. Historiadores y académicos, como Loris Zanatta, analizan cómo figuras como Santiago Caputo, apodado el "Mago del Kremlin", intentan desdibujar la línea entre política y gobernanza. La idea de un gobierno sin interferencias políticas ha sido históricamente vinculada a la tiranía, ya sea en nombre de la religión, la técnica o el pueblo.
En este contexto, se plantea cómo la antipolítica, que busca relegar a la política tradicional, puede alimentar ideologías totalitarias. Este fenómeno no es nuevo; ha sido observado a lo largo de la historia, desde los milenaristas religiosos hasta las dictaduras militares del siglo XX. Zanatta sostiene que las palabras y las ideas tienen un peso significativo en la historia, y que lo que hoy parece inaceptable podría volverse normal en el futuro.
Los cambios culturales suelen preceder a transformaciones políticas profundas, y el auge de ciertas ideologías en las redes sociales refleja un aumento de la violencia y la intolerancia. Ante esto, surge la pregunta sobre si estas manifestaciones son simplemente retóricas o si presagian un cambio más amplio en la sociedad.