El Parlamento Europeo aprobó una resolución que expresa su preocupación por el uso de los flujos migratorios como un instrumento en conflictos políticos y de presión. Este documento destaca la instrumentalización de la migración para desestabilizar a los Estados miembros de la Unión Europea, lamentando específicamente el "ataque" a la frontera sur en Ceuta.
Investigadores como Félix Arteaga, del Real Instituto Elcano, subrayan la importancia de diferenciar entre un ataque híbrido y las medidas de presión que utilizan a los inmigrantes como herramientas políticas. Ejemplos históricos, como el desplazamiento de migrantes por Turquía hacia la frontera con Grecia en 2020, ilustran cómo los flujos migratorios son manipulados en contextos de alta tensión política.
La crisis migratoria en Bielorrusia en 2021 marcó un punto de inflexión, ya que la Unión Europea usó por primera vez el término "ataque híbrido" para describir la situación en la frontera con Polonia. Los migrantes, muchos de ellos provenientes de Iraq, eran llevados a través de rutas organizadas, evidenciando la complejidad de las crisis migratorias actuales.