El balotaje en Brasil concluyó con una victoria histórica para Lula, quien logró el 51 por ciento de los votos frente a Flavio Bolsonaro. Esta elección es significativa, ya que es la primera vez que un candidato que perdió en la primera vuelta se impone en el segundo turno. La diferencia en el número de votos superó los cuatro millones, marcando una recuperación notable de 9 puntos en las últimas tres semanas.
La campaña de Lula fue reestructurada tras su derrota inicial, considerándola "la peor campaña desde 1989". Incorporó a líderes destacados, como Camilo Santana, exministro de Educación, y Rafael Fonteles, gobernador reelecto de Piauí. El vicepresidente Geraldo Alckmin también jugó un papel importante en la conciliación con indecisos y empresarios, mientras que André Janones organizó un amplio apoyo en WhatsApp.
La victoria de Lula no solo representa un cambio político en Brasil, sino que también lo posiciona como uno de los líderes más relevantes de Latinoamérica, comparable a figuras históricas como Juan Domingo Perón y Getulio Vargas.