Los trabajadores del Astillero Río Santiago han comenzado una serie de asambleas autoconvocadas desde el lunes 3 de noviembre, en respuesta a la falta de claridad en el reparto de categorías y condiciones laborales. La situación se ha intensificado, y el jueves 6 los obreros exigieron a la dirección gremial convocar a una asamblea general para abordar el manejo discrecional de las categorías y discutir la necesidad de una actualización salarial urgente.
La lucha de los trabajadores se enmarca en un contexto de miseria salarial que ha llevado a la retención de tareas en varios sectores de la planta, resultando en un paro de actividades. Muchos obreros han compartido sus dificultades económicas, mencionando que deben recurrir a créditos y tarjetas para adquirir alimentos, lo que incrementa su endeudamiento familiar.
Este empobrecimiento salarial no es nuevo, ya que proviene de gestiones anteriores y promesas incumplidas por parte del gobierno provincial. La dirección de ATE Ensenada ha sido criticada por su complicidad con las decisiones del gobierno, lo que ha llevado a una falta de deliberación colectiva en el histórico astillero, exacerbando la situación de los trabajadores.