La reciente decisión del Gobierno colombiano, liderado por el ultraderechista Abelardo de la Espriella, de retirar entre treinta y cincuenta obras del Museo Nacional de Colombia ha generado un intenso debate cultural en el país. Este miércoles, visitantes del museo notaron la falta de varias piezas en la sala de Memoria y Nación, lo que ha sido interpretado como un acto de censura oficial. La medida, ordenada el 15 de octubre, afecta obras relacionadas con el conflicto armado, el feminismo y la diversidad sexual.
Durante su visita al Ministerio de Cultura, De la Espriella anunció una "contrarrevolución cultural" y manifestó su intención de eliminar cualquier representación que considere una "oda al terrorismo". Entre las obras retiradas se encuentran afiches de candidatos presidenciales asesinados en 1990, como Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo, lo que evidencia la profunda división en torno a la memoria colectiva en Colombia.
La situación ha sido marcada por un alto despliegue de seguridad, mientras los visitantes observan los espacios vacíos y cuestionan la dirección que está tomando la narrativa cultural del país. La controversia plantea interrogantes sobre quién tiene la autoridad para decidir qué historias se cuentan y cuáles son excluidas del ámbito público.