Las tensiones en el peronismo tucumano se intensifican, generando conflictos internos entre diferentes sectores del oficialismo provincial. Esta situación se ha evidenciado a partir de los cuestionamientos que el cisnerismo realizó hacia Darío Monteros, mientras que la intendenta Rossana Chahla abordó el tema del empleo municipal. Las disputas de poder reflejan la complejidad de la gobernabilidad en la provincia.
El clima político anticipa reacomodamientos significativos y mayores rispideces entre los distintos grupos que apoyan a Osvaldo Jaldo y Juan Manzur. A medida que se acercan las elecciones, los líderes deben enfrentar la presión de mantener la unidad dentro del partido y asegurar un armado legislativo efectivo.
La situación actual en Tucumán destaca la fragilidad de las alianzas políticas y la necesidad de un diálogo constructivo para evitar mayores fracturas. Los próximos meses serán cruciales para el futuro del oficialismo en la provincia.