La comunidad enfrenta hoy grandes desafíos debido a un contexto de dificultades extremas. La incertidumbre en la vida cotidiana se incrementa, afectando la calidad de los vínculos sociales y generando tensiones en la convivencia.
Esta complejidad es consecuencia de decisiones políticas y económicas que han debilitado la capacidad de respuesta del Estado. Como resultado, se ha producido una caída abrupta en los ingresos familiares y una exposición de la economía a situaciones que agravan las desigualdades existentes.