La reciente pérdida de seguidores de la artista Nicki Minaj pone de manifiesto la influencia de las redes sociales en la política actual. Tras expresar su apoyo a Donald Trump, Minaj ha visto cómo su base se reduce drásticamente, con la pérdida de cuatro millones de seguidores debido a la difusión de imágenes falsas generadas por inteligencia artificial. Este fenómeno destaca la sensibilidad de las comunidades virtuales ante la imagen de sus ídolos.
Un caso emblemático de activismo digital ocurrió en junio de 2020, cuando Mary Jo Laupp, conocida como la “abuela de TikTok”, organizó un boicot contra el evento de lanzamiento de la candidatura de Trump en Tulsa. Su iniciativa movilizó a más de un millón de jóvenes, quienes reservaron entradas sin intención de asistir, lo que resultó en una concurrencia significativamente menor a la esperada.
Este tipo de acciones han generado debates sobre el impacto de las redes sociales en la política. Malcolm Gladwell sostiene que la verdadera movilización requiere conexiones profundas y organizaciones sólidas, mientras que Clay Shirky defiende que las redes horizontales son el nuevo motor de la política, permitiendo a los outsiders desafiar al establishment y reflejando un rechazo a las estructuras tradicionales.